Agrupación política de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística (Universidad Nacional de Rosario).
Para lograr cualquier objetivo político que nos propongamos, es fundamental que la organización que iniciemos sea objetiva, simple (pero eficaz) y estable.
Objetiva, porque nada puede iniciarse y concretarse sin un objetivo claro, sin un propósito que nos motive y desafíe en cualquier circunstancia, y que contagie genuinamente a los demás. Tal vez, esta es la parte más compleja, porque ese objetivo será nuestro estandarte en la acción política y debe representar el sentir de las mayorías.
Simple, porque debe permitir que el ánimo común encarnado en el objetivo se manifieste en acciones concretas, posibles, realizables y útiles, para que todos los integrantes sean parte activa y protagonista de la organización.
Estable, porque debe poder prosperar y perfeccionarse en el tiempo.
Esa organización, a su vez, debe contar con principios fundamentales sobre los cuales nos apoyamos voluntariamente convencidos de su veracidad; son los cimientos de la organización, y su pertinencia la sostienen en el tiempo. El Movimiento Nacional supo sintetizar esos principios en tres banderas que hoy podemos volver a levantar, sin temor a equivocarnos: Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social. Lejos están de ser un “eslogan vacío”, la profundidad de estos conceptos contribuyen a enmarcar la acción en ejes transversales que abarcan a todos los argentinos, y a nosotros en particular.
Desde luego la organización tendrá sus ideas y propuestas, que servirán en tanto y en cuanto contribuyen al objetivo, pero éstas se construyen y definen sobre la base de los principios fundamentales. La idea debe ser creativa, debe adaptarse al momento y ser coherente con el espíritu y la motivación original de la organización, de tal manera que prevalezca la que resulte efectiva y superadora para el cumplimiento del objetivo, en términos de los principios.
Es cierto que hoy día la sociedad parece haber abandonado todo tipo de principio fundamental para la organización de su vida y entorno. Es cierto que son poco aquellos que valoran los principios fundamentales que dieron origen, sustancia y trascendencia al movimiento nacional. El panorama parece oponerse a esto.
Sin embargo, frente a la actual propuesta de abandonar definitivamente los valores y fundamentos de nuestra Patria, proponemos positivamente el retorno a las banderas que nos identificaron en la lucha por nuestra la felicidad de nuestro Pueblo y la grandeza de nuestra Nación. Es a su vez un compromiso con quienes dieron su tiempo y su vida en retransmitir el legado que nos dejaron los grandes hombres y mujeres de nuestra Patria.
Nuestro Objetivo Superior: La felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación.
La genialidad de este Objetivo Superior, es que ningún militante sincero de nuestro Movimiento Nacional puede negarse a perseguirlo; no queda duda alguna de que quien lo haga, se configura inmediatamente en un enemigo de la Patria, porque negarle la felicidad a una persona y el destino de grandeza a nuestra Nación, es sinónimo de su sometimiento y destrucción. Es la gran síntesis que nos da el marco general para que apliquemos a nuestro espacio particular de militancia y vocación, a saber:
Nuestro Objetivo Específico es que la comunidad universitaria pueda formarse y desarrollarse integralmente, y que cada persona pueda con ello servir al prójimo y contribuir a la grandeza de la Nación.
Nuestros principios fundamentales son: La Independencia Económica, la Soberanía Política, y la Justicia Social. Y así como el Objetivo Específico es la aplicación al tiempo y el espacio que nos convoca del Objetivo Superior, los principios rectores se aplican al caso adquiriendo su propia especificidad.
La Comunidad Universitaria, como parte inescindible de la comunidad nacional, y en el mismo proceso en que ésta transita, debe iniciar la toma de consciencia respecto a su identidad, su misión y la necesidad de su organización. El cambio que pretendemos, implica que la verdadera y única Justicia Social se aplique en el ámbito universitario, de manera que:
• Todas las personas son importantes y cumplen un rol irremplazable dentro de la Comunidad Universitaria. No son un número o un legajo, cada una, ocupe el lugar que ocupe (alumno, docente, no docente, investigadores, directivos, empleados, etc.) son vitales para el logro de nuestro objetivo. Con que al menos una persona no pueda realizarse y dar de sí lo mejor que tiene, nuestro objetivo tendrá razón de ser.
• La Comunidad Universitaria debe generar los mecanismos para que cada persona pueda a su vez aportar lo que tiene en términos del Objetivo Específico. La participación, el diálogo, la organización de los diferentes grupos de interés dentro del ámbito universitario no puede ser producto de la casualidad, sino de una decisión política que se funda en la convicción de que solo se puede conducir lo que está organizado.
• En la Comunidad Universitaria todos tienen derecho a participar, no puede haber impedimento ideológico, económico, racial o cultural que impida a una persona a que voluntariamente sea parte activa y protagonista del proceso. Pero de la misma manera, todos tienen el deber de contribuir a su organización y desarrollo, aportando lo mejor de sí en cada etapa de su formación, asumiendo un compromiso con el prójimo y aportando con su accionar a la grandeza nacional.
Como ocurre en el plano nacional, los intentos de cambio se enfrentan contra poderes que impiden o condicionan estas aspiraciones. Por eso, se requiere alcanzar un grado suficiente de soberanía política, y su pre condicionante independencia económica necesaria. Esto no implica el autofinanciamiento de las casas de estudio, sino el sostenimiento del proceso de formación de las personas y de las entidades educativas, en independencia de gobiernos de turno o ideas extrañas que impida su funcionamiento.
Por su parte, la soberanía o autodeterminación, es un principio análogo, y refiere al propósito de la formación universitaria. ¿De qué le sirve a la Nación una universidad que se ocupe de problemas ajenos, asuma ideas foráneas y capacite personas que no encuentran un campo para su realización profesional?
Una Universidad desarticulada y desacoplada del proceso de organización Nacional, pierde su razón de ser y, por lo tanto, la Comunidad Universitaria pierde el rumbo de su misión.
Proponemos, entre otras, las siguientes ideas en aporte a nuestro Objetivo:
Defendemos la universidad pública porque entendemos que es, todavía hoy, la manera más efectiva de lograr una Comunidad Universitaria donde cada persona pueda formarse y desarrollarse integralmente, y que contribuya a la grandeza de la Nación. Esto no quiere decir que su gratuidad garantice per se el cumplimiento de este objetivo. Pero las amenazas existentes de cambio (arancelamiento/privatización) tendientes a ceder a otros intereses la conducción de la educación superior en Argentina, nos indica que sostener la universidad pública sigue siendo necesaria para nuestro objetivo.
Bregamos por la excelencia académica porque entendemos la universidad es el ámbito propicio para desarrollar los conocimientos y las habilidades intelectuales de las personas. No se trata solamente de cumplir con lo básico y darles herramientas para su desempeño profesional, sino también de incentivarlos a participar de la carrera que implica superar la frontera del conocimiento, en aporte al desafío de alcanzar el desarrollo nacional.
Consideramos de manera integral a cada persona que integra la Comunidad Universitaria, lo cual quiere decir que no solo se trata de desarrollar el intelecto de una persona, sino de aportar a su desarrollo material y espiritual, generando los espacios y elementos necesarios para que ello ocurra en un marco de libertad, compañerismo y solidaridad.
Creemos que la Universidad Nacional debe iniciar un cambio sustancial en la orientación profesional de los estudiantes, para que todo el esfuerzo que realiza la comunidad educativa, en todos sus niveles, no solo dé como resultado personas con capacidad de realizarse a sí mismas, sino que también lo hagan y lo sientan en términos de su comunidad. Es menester iniciar un proceso ambicioso pero necesario de revisión de aquellas ideologías y teorías que se oponen al objetivo superior; no para negarlas o prohibirlas, sino para confrontarlas con otras que, surgiendo de nuestros propios principios y valores, resulten superadoras de aquellas y generen una voluntaria toma de consciencia verdaderamente nacional.